En solo dos partidos de pretemporada, Michael Jordan ha demostrado que sigue estando a un gran nivel y se ha ganado el respeto de los que le han querido enterrar antes de tiempo. Las críticas recibidas en su reaparición le sirvieron de motivación para arrollar a Miami con 18 puntos en apenas unos minutos.

A algunos les sorprendió, pero al que no le extrañó nada la actuación de "Air" fue al técnico de los Heat, Pat Riley. “Estuvo genial y creo que volverá a llevar los partidos a otro nivel. En el partido inaugural ante los Knicks (30 de octubre) puede meterles 55 puntos otra vez”, señala Riley, que siendo técnico de los Knicks ya vio cómo Jordan les endosaba esa cifra.

Alegría porque no haya vuelto con los Lakers

La mayor parte de los entrenadores que participaron en la primera jornada de teleconferencias de la NBA coincidieron en dos puntos: el buen nivel de juego de Jordan a sus 38 años después de tres años de retiro, y en mostrar su alegría porque "MJ" volviera a las canchas con los débiles Wizards y no con los todopoderosos Lakers de Shaquille O'Neal y Kobe Bryant.

Evidentemente, todos menos Phil Jackson. El técnico de los actuales bicampeones de la NBA soñaba con tener en el mismo quinteto a estos tres monstruos del baloncesto y asegura que no hubiera habido ningún problema para que jugaran juntos. Jackson, que conoce a la perfección a Jordan, aventura que esta temporada veremos a un "Air" distinto al de los Bulls, pero que “todos los que amamos este deporte vamos a disfrutar mucho viéndole jugar de nuevo”.

Por su parte, Doug Collins, técnico de los Wizards, señala una y otra vez que Jordan no para de sorprenderle. “Además de sus puntos, Jordan aporta confianza al equipo y ayuda a los jóvenes, algo que es muy importante para nosotros. Nos da esperanzas para el futuro”, asegura. Pese a todo, Collins no quiere cargar toda la responsabilidad a Jordan. “No podemos pedirle a sus 38 años que nos clasifique él solito para los playoffs; tenemos que ser un equipo equilibrado”.

9 millones por ver a Jordan

Por otro lado, la puja en la subasta para hacerse con un asiento a pie de pista en el Madison Square Garden para el debut de Jordan seguía aumentando. Ya había quien ofrecía 9 millones de pesetas para ver el histórico partido junto a Spike Lee. El controvertido director de cine, acérrimo aficionado de los Knicks, iba a destinar la recaudación a las víctimas de los atentados del 11 de septiembre.